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Passy en invierno Un paseo por el barrio y más allá.

Design Museum, Londres

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Una carta de Becky Alfred desde Togo

Correspondencia

«Propuesta confidencial de la señora Becky Alfred, la auditora jefe a cargo de Banque Atlantique (TOGO) África Occidental.

Querido compañero,

Supuse que todo está bien contigo y con tu familia. Permita que esto no sea una propuesta sorpresa para usted porque recibí su información de contacto del directorio internacional hace unas semanas antes de que decidiera contactarlo en esta magnífica y lucrativa transacción para nuestra futura supervivencia en la vida.

Además, he depositado toda la confianza solemne en usted antes de que decidiera revelarle esta transacción exitosa y confidencial. Soy la Sra. Becky Alfred, la auditora principal a cargo de la unidad de remesas al extranjero de nuestro banco y he tenido la intención de contactarlo a través de esta transacción financiera por un valor de Diecinueve millones, trescientos mil dólares de los Estados Unidos ($ 19,300,000.00) por nuestro éxito.

Esta es una suma abandonada que pertenece a uno de los clientes extranjeros de nuestro banco que murió junto con toda su familia a causa de un desastre aéreo desde hace pocos años. Mientras tanto, tuve la fortuna de encontrar el archivo fallecido cuando estaba organizando los archivos de clientes antiguos y abandonados en otro para firmar y enviar a toda la administración del banco para una re-documentación oficial y una auditoría del año contra 2012.

Ser informado claramente que se estableció en nuestras reglas y regulaciones bancarias, que se firmaron legalmente, que si dicho fondo permanece sin reclamar hasta el período de 5 años a partir de la fecha en que falleció el beneficiario, el dinero se transferirá a la tesorería como un fondo no reclamado.

Como un honor y una ventaja otorgados a nuestros clientes extranjeros con base en las reglas que guían a nuestro banco, se afirmó obviamente que si usted no es ciudadano de Togo, tiene la autoridad absoluta para reclamar el fondo, por lo tanto, usted es un extranjero a pesar de sus diferencias con respecto a País de origen del fallecido. Por lo tanto, la solicitud de usted como extranjero es necesaria para solicitar la reclamación y la transferencia del fondo sin problemas a su cuenta bancaria confiable como pariente más cercano o extendida en relación con el fallecido.

En la transferencia de este fondo a su cuenta, {39%} será (US $ 7,527,000.00) será su parte con respecto a la provisión de la cuenta y su asistencia prestada durante la transferencia del fondo a su cuenta bancaria, siendo {52%} ( US $ 10,036,000.00) será mi parte coordinadora de la transacción, mientras que el resto (9%) (US $ 1,737,000.00) se compartirá con los Centros de organizaciones respetables como la Organización de Caridad, los hogares de madres sin hijos y los discapacitados indefensos en el mundo.

Si está realmente seguro de su confiabilidad, responsabilidad y confidencialidad en esta transacción, comuníquese conmigo y acepte que no cambiará de idea para engañarme o decepcionarme cuando el fondo ingrese a su cuenta. Además, no debe tener ningún temor, porque estoy seguro de que el éxito es una información privilegiada en el banco. Por favor, responda con la garantía, incluya su ….

1) Su nombre completo y dirección:

2) Ocupación:

3) Una prueba válida de identificación de usted, como la licencia de conducir o el documento de identidad.

Usaré su información para efectuar y asegurar el cambio de los documentos de propiedad de dicho fondo a su nombre como beneficiario del fondo para la transferencia fácil y sin problemas del fondo a cualquier cuenta de su elección. Tan pronto como responda, le haré saber el próximo paso a seguir para finalizar esta transacción de inmediato.

Espero su comunicación urgente.

Tuyo sinceramente,

Sra. Becky Alfred».

 

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Nos vemos en Toyosu

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Contis Plage II

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Hierba blanca

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El hombre que cuida la basílica de san Gregorio me dice que les echan gasoil junto a la charca. Para que se limpien. Luego señala a contra luz, mugas y ribazos y dice por dónde vienen los jabalíes y dónde les esperan y cuántos mataron ayer. Solo hay jabalíes y corzos. Qué vas a hacer con los corzos. Asustarles. Así. Abre los brazos en cruz y casi puedes verles huir a saltos. Ya no quedan conejos, ni perdices y aquellos campos ahora llecos traían buen trigo de año y vez. Lo dice todo de seguido, sin distinguir el reino vegetal del animal. Es verdad que el valle, lomas abajo, lo iguala todo y solo unos pinos de repoblación de un color de cubo de playa deslucen la seriedad del paisaje.

Más allá de la encina de Mendaza, en el campo de fútbol abandonado, las hierbas son casi blancas, tendidas de tanto restregarse los jabalíes contra ellas. Ahora, a mediodía, no hay más que silencio. Se han marchado ya unos excursionistas después de hablar a voces un buen rato.

Traigo un bocadillo y algo de Machado. Después del almuerzo, al abrigo de unas rocas rojas, abro al azar Los complementarios:

“¿Fue Alfredo de Vigny quien dijo de los políticos que no merecían, por el hecho de gobernar bien o mal, mayor loa o censura que los cocheros por conducir hábil o zurdamente sus carruajes? Tal vez fue Vigny, aunque no lo recuerdo bien. Descartemos cuanto haya en estas palabras de excesivo menosprecio para los políticos, o para los cocheros, según casos y pueblos. Reconozcamos una parte de razón en la boutade del poeta, y olvidemos cuanto ella supone de incomprensión de la vida política. Basta de elogios descomedidos y de censuras melancólicas para gente tan de escaleras abajo, en el orden espiritual, como políticos y cocheros. Si el auriga sabe su oficio, sigamos con él y paguémosle puntualmente su salario. Si guía mal, habrá que despedirlo. Porque dentro de su coche vamos todos. Mas ¿qué haremos con un cochero loco o borracho que nos lleva a galope y alegremente al precipicio? Habrá que arrojarlo a la cuneta del camino, después de arrancarle por la fuerza las riendas de la mano. Revolución se llama a esta fulminante jubilación de cocheros borrachos. Palabra demasiado fuerte. No tan fuerte, sin embargo, como romperse el bautismo.
Madrid, 1 enero, 1915

Mas Dios nos libre de los nuevos cocheros, de los sustitutos de estos cocheros locos. En España ha habido siempre un gobierno malo y una opinión descontenta, que aspiraba vehementemente a otro peor. Cuando fracasen las cabezas pediremos que gobiernen las botas”.

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Contis plage

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Casino Holland, Leeuwarden

Arquitectura
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El hotel está junto al Casino Holland. Según sales, tienes que torcer a la derecha para verlo. No hay motivo para acercarse, pero el aparcamiento es compartido. Así que está el hotel, el casino y luego una nave metálica enorme, todo seguido, haciendo una L. Aparqué el coche. Iba en diagonal hacia la puerta del hotel cuando oí el sonido de las vacas. Fui directo a la única puerta de la nave que estaba abierta. Desde el quicio vi varios cientos de vacas perfectamente estabuladas. De vez en cuando, una mugía. Se me acercó un hombre sonriente. Nos saludamos y me marché. Animado por la visión, entré en la puerta de al lado, la del casino. Era tarde, tenía hambre y todo estaba cerrado. En cuanto pisé la moqueta y vi las luces parpadeantes de la recepción, decidí cenarme las avellanas del minibar.

Al día siguiente el único rastro que quedaba era un par de contenedores.

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Leeuwarden, Frisia

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Nieuwestad, Leeuwarden

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Willemskade, Leeuwarden

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Speelmanstraat, leeuwarden

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Un parque infantil en Achlumerstraat

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La asociación de vecinos Toekomst-Vosseparkwijk tiene un hermoso parque infantil en el número 1 de Achlumerstraat. En septiembre estuvo cerrado unos días por obras. Confío en que no lo hayan restaurado en exceso. Desde la calle, flanqueda por sencillas casas unifamiliares, sin persianas ni cortinas, pueden oírse las risas de los niños, pero hay que atravesar la puerta para llegar al castillo de madera, al anfiteatro hecho con traviesas, la guardería de inmensos lucernarios y ventanales desde los que pueden verse los bancos y las cocinitas de juguete, la arena y la tirolina.

Junto a la mesa de picnic, dos madres toman un café mientras miran a sus niños de reojo. Una de ellas ha vivido en España. Hablamos de gritar y del silencio

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Voorstreek, Leeuwarden

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Su compañero era más discreto en la forma de vestir y sin embargo iba cantando “Guantanomero” a voz en cuello. Tenían la tarde de agosto a sus espaldas y el aspecto de caminar juntos hasta el mar. Funcionaban bien como pareja, pero solo él se detuvo un momento. Guantanomero siguió hasta el semáforo y esperó a su colega moviendo los puños a la altura de su pecho, como si hiciera sonar unas maracas.

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Mientras tanto

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Vulcano

Mientras tanto

Esta piedra mide en su lado más ancho 7 centímetros. Estaba en el camino del volcán que da nombre a todos los volcanes. Parece mineral de hierro oxidado y visto con buena luz, da unos hermosos colores calientes y viejos. No tiene brillo. Parece reseca, como si la hubieran exprimido.

El camino para llegar al cráter no es largo: apenas una hora de subida sin dificultad. Si se hace a primera hora, se evita el calor, y algo de brisa llega hasta la pista que, poco a poco, se aparta de la vegetación y se hace cada vez más terrosa.

Un poco antes del comienzo de la ascensión hay una piscina natural de aguas sulfuradas y paredes amarillas. Desde la mañana, los bañistas se ponen a remojo, dejando la cabeza fuera y allí se están un buen rato, aprovechando las propiedades curativas, mientras soportan el olor que se abre paso entre los tenderetes de la carretera. Hay flotadores con forma de tiburón, de pulpo y flamenco; alquiler de quads y motorinos, tiendas de bañadores, de pulseras y collares hechos con piedrecitas de basalto. Allá queda todo, pequeño, a la sombra del volcán.

Mientras subes, el horizonte se hace nítido y después del último chamizo y del último arbusto deshojado, aparece una fumarola, un hilo de humo a cuyo pie hay formada una masa de azufre color limón pasado. Allá hay otras fumarolas más activas y otras más diseminadas por la ladera. Todas dicen: estoy vivo. Lo estoy, dicen, a pesar de que, cuando te asomas al cráter, allá abajo solo hay desolación. Una tierra yerma en la que nada parece dispuesto a crecer.

Es una hermosa mañana para la desolación. El horizonte divide dos azules intensos y tu miras hacia adentro, hacia un lugar en el que la última vez que pasó algo fue hace 130 años, cuando el estallido hizo que el monte creciera 5 metros. Mientras vuelve a suceder algo, la imagen da para una bandera dividida en dos franjas horizontales y un circulo central.

Al Este de la isla está el puerto. Ha atracado un ferry y los turistas desembarcan tirando de sus maletas con ruedas. A los lados del camino de hormigón, más tiendas con recuerdos de Vulcano. Allá abajo. Unas personitas se detienen un momento y miran un colgante, un imán para la nevera.

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