![]() |
| The Inge Morath Truck Project |
Aunque de esto, ni rastro en Spotify. (Cuídame el vinilo, JM).
Querido P:
Estaba mirando los papeles que me trajiste. Bien. Quién no quiere estar en Madrid o en Barcelona viendo cosas. Mejor que leyendo las reseñas. ¿Ya las leíste antes de darme traslado? Mira esta: “El proyecto plantea un encuentro individual de carácter performativo y cuestiona las relaciones interpersonales mediante el uso de las tecnologías de comunicación. El punto de partida será la vitrina del nuevo espacio de la galería, situada en la calle Balmes, y tendrá posibles conexiones temporales con otros espacios”.
¿Qué? ¿Cómo te has quedado? ¿Te mando un fisio? Pues espera. Ahí va esta otra.
“…Resulta de una exposición-ensayo que desea advertir (incidir) sobre el estado de contaminación del modelo de cultura al uso y sus correlatos en las prácticas estéticas contemporáneas. Verificando, precisamente, las posibles incidencias que -sobre éstas- ejercen un conjunto amplificado de herramientas proveniente de otros ámbitos del saber que, en principio, se presuponen ajenas al dominio definido por la autonomía de lo artístico”.
Nos vemos pronto,
Este año, el esfuerzo de las picarazas ha tenido recompensa. Durante las últimas semanas del invierno, mientras los brotes de las hojas despuntaban, han trabajado sin descanso hasta terminar el nido. Solo los días de viento, la pareja desaparecía. Temimos más de una vez que no volvieran pero en cuanto amainaba, regresaban a la tarea.
Empezaron de cero, como el año pasado, de dentro afuera, con ramitas flexibles. entrelazadas con habilidad. El diámetro es mayor este año y la construcción más sólida. El invierno ha sido menos riguroso, no ha llovido tanto y eso les permitió trabajar con más facilidad o tal vez sea la experiencia. ¿Se aprende a hacer un nido? ¿Hay que estar en edad fértil para saber fabricarlo?
Ahora que las hojas del chopo han crecido, el nido está oculto. Mientras estuvo al descubierto, la pareja se situaba estratégicamente para vigilar su casa desde el exterior. Ya no hace falta. los dos entran y salen alegremente y, como la época de cría es de abril a junio, todos esperamos que enseguida haya descendencia.

JOSE MORELL (1899-1949) DIA DEL LIBRO. 1931. , 70×50 3/4 cm. Gráficas Bobes, París. Morell fue uno de los más prolíficos cartelistas españoles. Trabajó desde finales de la década de 1920 hasta el final de la década de 1940. Diseñó carteles para el Partido Republicano durante la guerra civil y luego recibió encargos de Franco.
Pero en La Vanguardia, ese mismo año, este anuncio. Tal vez la Wikipedia aclare algo.

Estimado Sr. Ayacam:
Leo en diagonal las coplas a la muerte de García Márquez con esos «se nos fue», «nos queda su obra», «nace un mito», «yo estuve con él y me acuerdo de esto y de lo otro». Qué pesadilla. Sin embargo, he encontrado consuelo en un relato del joven Vicent Leconte en Le nouvel Observateur que, aunque recoge un hecho muy conocido, está bien narrado y devuelve la frescura al personaje. Se trata, claro, del puñetazo que le arreó Vargas Llosa en las escaleras del palacio de Bellas Artes de México D.F.
Si me acuerdo de usted, es porque en este asunto el chisme alcanza proporción literaria; no solo por los protagonistas. sino porque, como sabe, nunca divulgaron el verdadero motivo del derechazo y la historia está esperando a que alguien la escriba.
Que García Márquez se hiciera retratar después con el ojo a la funerala resulta también muy elegante: un relato zanjado por su parte, sin palabras y a la vez sin renuncia. Le hace aparecer como el vencedor moral.
En fin, ya ve, me gustaría decir como la mujer de Vargas Llosa cuando este volvió a casa. En francés suena bien: «Moi non plus je n’ai pas perdu mon temps» pero me temo que, en vez de leer a salto de mata tanto Aracataca y cenizas de aquí para allá más me hubiera valido hincarle el diente a algún artículo de prensa del difunto. Andan por ahí en dos tomos. ¿Cómo era aquello? Antes me dejo cortar un brazo que publicar una obra en dos volúmenes.
Saludos,